Soplar la comida del bebé es uno de esos gestos que hacemos casi sin pensar. Forma parte del ritual de alimentarlo: cojo comida con su cuchara, pruebo un poco, soplo la comida si está muy caliente, vuelvo a comprobar si quema, soplo otra vez... Lo hacemos porque queremos que nuestro bebé esté bien y no se queme, pero… ¿es una buena idea?
Ese gesto tan común tiene una cara B que poca gente conoce: soplar implica expulsar microgotas de saliva, y esa saliva puede acabar en la papilla o el puré… y de ahí, directamente a la boca del bebé. La mayoría de los adultos convivimos con bacterias que a nosotros no nos afectan, pero que en un bebé con un sistema inmunitario aún inmaduro sí pueden tener impacto. ¿De verdad es tan malo soplar la comida de un bebé para enfriársela?
Soplar la comida de tu bebé para enfriarla, ¿realmente es tan malo?
La idea de fondo es sencilla de comprender. La boca del adulto tiene bacterias que pueden afectar a los bebés. Al soplar, hablar muy cerca o compartir cucharas, pequeñas cantidades de saliva pasan al alimento.
Hay distintos estudios e investigaciones que lo han analizado. Por ejemplo, el estudio titulado “Transmission of mutans streptococci in mother-child pairs” analizó la saliva de 30 parejas madre-hijo para ver si unas bacterias muy comunes en la boca de los adultos, las Streptococcus mutans (las cuales están asociadas a la caries), aparecían también en los niños.
A través de pruebas genéticas vieron que en muchos casos los niños tenían los mismos “genotipos” de bacteria que sus madres, lo que sugiere que esas bacterias fueron transmitidas de madre a hijo, es decir, hay una transmisión directa de saliva adulta a la boca del bebé.
El estudio no analiza directamente si estas bacterias llegaron a los bebés por el hábito de soplar la cuchara. Sin embargo, demuestra que actividades que implican contacto saliva-boca-alimento (como compartir cucharas, chupar la cuchara, limpiar chupetes con la boca, etc.) pueden transferir este tipo de bacterias. Y soplar, aunque no lo parezca, entra en esa categoría.

Razones para tener cuidado con las bacterias que transmites a tu bebé
En primer lugar, debes tener en cuenta que el sistema inmune de tu bebé aún está madurando. Por lo tanto, no tiene las defensas completamente desarrolladas. Lo que para nosotros es una bacteria inofensiva y cotidiana, para un bebé puede ser la semilla de caries tempranas o desequilibrios en su microbiota oral.
Además, soplar la comida no enfría tanto como pensamos o nos gustaría. Muchos adultos, sin darse cuenta, comparten cucharas, soplan, prueban del mismo tenedor... Y lo hacen sin ni siquiera darse cuenta, porque es un gesto que tienen muy interiorizado. Empezar desde el principio con buenas prácticas de higiene es mucho más fácil que intentar corregirlas después.
Por otro lado, en algunos entornos formales (y con mucho protocolo), soplar la comida es un gesto que está mal visto. Se considera de mala educación, sobre todo si tienes la mala suerte de calcular mal tu soplido y acabar manchando al comensal de delante con tus fideos. Por eso, eliminando este hábito de vuestra rutina de comidas y cenas, estarás evitando que tu hijo lo interiorice y normalice. Recuerda que la forma en la que tu hijo más aprende es observándote y siguiendo tu ejemplo.

Alternativas seguras y fáciles para enfriar la comida de tu hijo
Pero entonces, si no soplo la cuchara de mi bebé para que se enfríe su puré o su sopa, ¿qué hago? Aquí van algunos trucos que son más higiénicos:
- Remover a conciencia (pero con cuidado) la comida. Esto facilita que el calor se reparta y se enfríe antes.
- Extender la porción en la cuchara o el bol. A mayor superficie, se enfría más rápido.
- Usar un chorrito de leche o agua templada (siempre que la receta lo permita). Esto hará que el puré, la crema o la sopa se enfríe antes. Sin embargo, ten en cuenta que la textura del plato cambiará, ya que estará más líquida, por lo que tienes que escoger bien a qué platos se lo echas y a cuáles no.
- Esperar unos segundos. Esto es lo más seguro y, la mayoría de las veces, lo más eficaz. Solo necesitas tener un poco de paciencia y, lo que es más importante, transmitírsela a tu hijo o hija. ¿Por qué no aprovecháis para inventaros una melodía de unos segundos que podréis cantar siempre que estéis esperando a que la comida se enfríe?
Soplar la comida del bebé es un hábito que tenemos muy interiorizado. Pero si nos paramos un momento a reflexionar, tiene sentido evitarlo: nuestra saliva contiene bacterias y otros microorganismos que, aunque a nosotros no nos afectan, pueden colonizar la boca del bebé y causarle algunos problemas.
La buena noticia es que la solución es muy simple: esperar un poco, remover y comprobar la temperatura sin acercar la boca. Tres gestos que protegen al bebé y que, además, funcionan igual de bien.
Referencias
- Damle, S. G., Yadav, R., Garg, S., Dhindsa, A., Beniwal, V., Loomba, A., & Chatterjee, S. (2016). Transmission of mutans streptococci in mother-child pairs. Indian Journal of Medical Research, 144(2), 264–270. https://doi.org/10.4103/0971-5916.195042