Mantener la nevera bien ordenada puede parecer una tarea simple: abrir, colocar y cerrar. Pero lo cierto es que la forma en la que distribuimos los alimentos influye más de lo que pensamos en su conservación. De hecho, hay un error muy común que casi todos cometemos (sin ni siquiera darnos cuenta de que es un fallo) y que hace que ciertos productos se estropeen antes de tiempo: colocar los huevos y la leche en la puerta del frigorífico. Sí, justo ese hueco tan cómodo que, irónicamente, está diseñado para ello.
No cometas el error de colocar los huevos y la leche en la puerta de la nevera
Seguro que te has sorprendido tanto como yo cuando me enteré de que no se deben poner los huevos y la leche (una vez que abrimos el brick) en la puerta de la nevera. Y es que siempre los hemos guardado ahí porque tiene el tamaño perfecto e, incluso, algunos fabricantes de frigoríficos te ponen ahí una pegatina (o una pequeña huevera) indicando que ese es su sitio.
¡Error! La puerta es la zona menos fría y más inestable de toda la nevera. Cada vez que la abrimos, esa zona recibe un golpe de aire caliente que hace que la temperatura suba de golpe. Y esas variaciones de temperatura son matadoras. Los alimentos que necesitan frío constante, como los huevos, la leche o las bebidas vegetales, lo notan.
Los huevos, en casa, siempre en el frigorífico
El caso de los huevos es curioso. ¿Te has fijado que en los supermercados siempre están fuera de la nevera? Entonces, ¿por qué hay que meterlos en el frigo cuando llegamos a casa?
La razón es que, en España, los huevos no se refrigeran en tiendas para evitar que sufran cambios bruscos de temperatura entre la calle, el establecimiento y nuestra casa. Pero una vez llegan a nuestro hogar, sí deben refrigerarse para garantizar su seguridad alimentaria. Como explica Beatriz Robles, tecnóloga de alimentos y nutricionista, en su libro “Come seguro comiendo de todo”, con los cambios de temperatura puede condensarse agua en la superficie del huevo y esto puede provocar que, debido a que la cáscara es porosa, entren microorganismos en su interior. Por eso, los huevos, en casa, siempre en la nevera.
Entonces, ¿cómo ordenar la nevera para que la comida dure más?

Sobre cómo ordenar la nevera se ha escrito y dicho mucho, así que es posible que tú (como yo) tengas un lío muy grande sobre qué va en cada balda. Por eso, yo voy a recurrir de nuevo a lo seguro: a las recomendaciones de la tecnóloga de alimentos y divulgadora Beatriz Robles.
En el libro anteriormente mencionado, habla del método FIFO para ordenar bien el frigo. Las siglas de esta estrategia se refieren al lema First In, First Out; es decir, el primero que entra, el primero que sale. Es la regla que siguen los supermercados para que los alimentos no caduquen en las estanterías, y en casa funciona igual de bien.
Para que resulte sencillo de aplicar, cuando hagas compra, coloca lo nuevo al fondo y mueve lo que ya tenías hacia delante. Revisa con frecuencia la nevera y pon más a mano los alimentos cuya fecha de consumo preferente o caducidad esté más próxima. Este método es clave para mantener el orden y reducir el desperdicio de alimentos. Es válido tanto para el frigorífico como para la despensa o cualquier cajón en el que guardes la comida.
¿Qué va en las baldas del frigo de arriba y abajo para conservar mejor los alimentos?
Como seguro que ya sabes, las neveras no distribuyen el frío por igual. Hay zonas más frías y zonas más templadas, y colocar bien los alimentos es fundamental para evitar contaminaciones cruzadas y conservarlos mejor. Vamos a hacer un repaso, de abajo arriba de cómo ordenar los alimentos en la nevera.
1. En la parte más baja (la zona más fría)
Es el lugar idóneo para los alimentos crudos y más perecederos; también aquellos que pueden soltar líquidos que pueden caer encima de otros alimentos (y contaminarlos). Me refiero, por ejemplo, a la carne y pescado crudos.
Un consejo importante: si tu nevera solo tiene un cajón inferior (incluso si tiene un dibujito de una fruta o una verdura), no hagas caso al fabricante. Ese cajón es perfecto para carnes y pescados. Si, por el contrario, tu frigorífico tiene dos cajones, usa uno para alimentos vegetales y el otro para alimentos de origen animal.
2. Las baldas intermedias (ni muy fría ni muy templada)
En esta área la temperatura es más estable, pero no tan fría como abajo. Justo encima del cajón de la carne y el pescado, puedes colocar las frutas y las verduras. Es el sitio perfecto para mantener su frescura más tiempo. En estas baldas intermedias también puedes poner los restos del día anterior, los platos cocinados, el embutido, el queso, etc. Recuerda tapar todo bien para que no haya contaminaciones.

3. Parte más alta del frigo (la zona más templada)
Sí, aquí es donde deben ir los huevos y la leche (y no en la puerta). También las semiconservas que tengas abiertas (anchoas, patés, salsas…), yogures, etc.
4. En la puerta (la temperatura varía más)
Aquí puedes guardar las botellas de agua, los refrescos, los zumos. También las salsas que compres y que ya tengas abiertas, las mermeladas, los condimentos…
Un último detalle clave: deja espacio entre los alimentos. Cuando la nevera está muy llena, no enfría bien. No solo porque es más complicado que los alimentos se enfríen, sino también porque, si el aire frío no puede circular entre los alimentos, será más complicado que se mantenga una buena temperatura.
Organizar bien la nevera no lleva más de unos minutos y el beneficio es enorme: seguridad alimentaria para toda la familia, ahorro y comida que dura más. Tu frigorífico puede ser tu mejor aliado, ¡si sabes cómo colocarlo todo!