Hay ideas tan simples que, cuando las descubres, piensas: pero ¿cómo no se me había ocurrido antes? Dar dos cucharas a tu bebé mientras come es uno de estos trucos que, te aseguro, te habría encantado descubrir antes. Es un gesto muy sencillo que puede ayudarte a que las comidas y las cenas con tu bebé sean más agradables y (casi) libres de llantos y rabietas.
Evita el caos de la hora de la comida de tu bebé
Si tienes un bebé que ha empezado hace poquito con la alimentación complementaria -ya sabes, irle dando poco a poco otros alimentos más allá de la leche, ya sea materna o de fórmula-, sabes perfectamente de lo que hablo.
Es una escena que se repite en cientos (miles) de casas: sientas a tu bebé en la trona, te preparas para darle el triturado de turno, alzas la cuchara… y, de repente, una mano diminuta trata de quitártela con todas sus fuerzas. Tú, que bajo ninguna circunstancia quieres que ese puré termine en el suelo, forcejeas con él. Y el resultado siempre suele ser el mismo: la comida se cae (o va directa al estómago de la mascota de la familia) y tu hijo acaba llorando desesperadamente.
Tampoco se salvan del caos las familias que optan por el Baby Led Weaning o el método Bliss y ofrecen trozos en lugar de purés. De hecho, si alguien conoce bien el verdadero desorden en la mesa, son precisamente quienes apuestan por estos métodos de introducción de sólidos, ¿no crees? Aunque al principio los bebés tienden a llevarse el yogur, o cualquier alimento blando, a la boca con las manos, poco a poco empiezan a interesarse por la cuchara para aprender a manejarla. Y entonces, suele ocurrir el mismo problema: los padres y las madres se encuentran con que sus peques quieren agarrar la cuchara sí o sí para comer por su cuenta.

En realidad, que tu hijo quiera comer solo no es ningún problema. Todo lo contrario: es normal (y muy beneficioso) desde el punto de vista del desarrollo. Por un lado, tu bebé siente una maravillosa curiosidad por la comida y está reivindicando que quiere hacer cosas él solito, aunque aún tiene que entrenar un poco sus habilidades motoras.
Es en este punto en el que llega el truco de las dos cucharas para salvar la hora de la comida.
¿Por qué funciona el truco de las dos cucharas? La explicación es sencilla
La estrategia que te propongo es tan fácil como utilizar dos cucharas durante la comida. A partir de ahí, hay dos alternativas: si prefieres darle tú de comer, puedes sujetar una y tu hijo la otra; o bien, si estáis haciendo destete dirigido por el bebé, el pequeño puede usar ambas y tú, en un momento dado, ayudarle con una de ellas. Incluso, puedes usar una precuchara, de esas que tienen un agujero en medio para que el alimento se sujete mejor.

Son muchos los beneficios de que tu hijo tenga, al menos, una cuchara en la mano mientras come.
1. Se promueve el desarrollo de la autonomía infantil
Con una cuchara en la mano, tu hijo siente que participa activamente en la hora de la comida; ya no es un sujeto pasivo al que alimentan, sino alguien que come. Aunque no la use de manera muy eficaz, su sensación de control aumenta.
De esta forma, se sentirá menos frustrado y podrá experimentar, jugar, observar y, lo que es más importante, ¡aprender! Sí, puede que se manche un poco, pero recuerda que, a más suciedad, más diversión, autonomía y desarrollo.
2. Tu bebé está más dispuesto a aceptar tu ayuda
Tú tienes una cuchara (o le ayudas con una); él tiene la suya. No hay competencia, ni invasión, ni esa sensación de ‘me quitan lo mío’. Seguramente, con el tiempo irás notando que las comidas se vuelven más tranquilas, menos rabietas y más disfrute en familia.
Además, un bebé tranquilo suele estar más abierto a probar texturas y sabores nuevos. Cuando se siente parte del proceso, aumenta su curiosidad por descubrir alimentos que quizá antes rechazaba.
También puede ser buena idea implicarlo, en la medida de lo posible, en la preparación de los alimentos: lavarlos, tocarlos, verlos… Todo suma.

3. Practica sus habilidades motoras, sin presión
Poco a poco, tu bebé será más capaz de coger comida con la cuchara y llevársela a la boca sin que se caiga (demasiado) alimento. Y sí, derramará puré, lentejas o aguacate. Mucho. Es parte del aprendizaje.
Pero, al mismo tiempo, estarás impulsando que cada día sea mejore su coordinación mano-ojo y motricidad fina.
4. Es una estrategia respetuosa con las necesidades de tu hijo
En lugar de contradecir su necesidad de ser cada vez más autónomo, esta técnica le acompaña respetuosamente y le ofrece la posibilidad de participar en un momento tan especial e importante como es la alimentación.
Esto, sin duda, fomenta la construcción de una relación positiva con la comida. Si el niño vive la alimentación como un espacio seguro, respetado y sin prisas, podrá aproximarse a la misma desde una perspectiva más sana. No olvidemos que los primeros años de vida marcan, en gran medida, los hábitos que se desarrollan tanto en la infancia como en la vida adulta.
Este truco de usar dos cucharas durante la hora de la comida puede parecer una anécdota, pero es una de esas ideas que pueden transformar las dinámicas familiares. Que levanten la mano todos aquellos papás y mamás que van a salir corriendo a comprar una cuchara extra para probarlo esta misma noche.