Hallazgo médico: la lactancia materna podría proteger del cáncer de mama más agresivo durante 50 años

Un estudio publicado en Nature demuestra que la lactancia activa células inmunes capaces de proteger a la madre frente al cáncer de mama más agresivo incluso décadas después.
Madre dando el pecho a su bebé en casa, símbolo de la conexión entre lactancia materna y protección inmunológica frente al cáncer de mama. Detalle de células T
Una madre amamanta a su bebé mientras la ciencia revela cómo la lactancia activa células inmunes capaces de proteger el tejido mamario durante décadas. iStock/Midjourney. Composición: RG

Durante siglos, la medicina ha observado con sumo la interés posibilidad de que las mujeres que amamantan parecen tener menos riesgo de cáncer de mama. Esta relación ha sido explorada en numerosas ocasiones por la ciencia, pero no ha sido hasta el último estudio publicado al respecto cuando la investigación se ha abierto camino. Y es que, un equipo internacional de científicos cree haber descubierto que la lactancia desencadena una respuesta inmunitaria capaz de proteger a la madre de un cácer de mamá muy agresivo incluso medio siglo después.

El hallazgo, publicado en la revista Nature fruto de un estudio liderado por la oncóloga Sherene Loi, del Peter MacCallum Cancer Centre en Melbourne, sugiere que amamantar no solo nutre al bebé, sino que “entrena” al sistema inmunitario femenino para vigilar y defender el tejido mamario a largo plazo.

Esta no es una investigación más. No en vano, ha tenido repercusión a nivel mundial en los principales medios de comunicación del ámbito sanitario y científico. Y es así porque no solo ayuda a entender mejor cómo se protege el cuerpo femenino tras la maternidad, sino que supone la posible apertura de nuevas oportunidades para trabajar en la prevención del cáncer de mama. Sobre todo, del triple negativo, uno de los más agresivos y difíciles de abordar.

Es un estudio, en definitiva, que redefine lo que sabíamos sobre el poder biológico de la lactancia materna.

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Una madre da el pecho a un bebé recién nacido sin gesto de dolor alguno.
Una madre da el pecho a un bebé recién nacido. Fuente: iStock

El hallazgo que explica la protección materna

El estudio, titulado Parity and lactation induce T cell–mediated breast cancer protection, analiza muestras de tejido mamario sano de más de 260 mujeres con distintos historiales reproductivos. Los investifgadores encontraron que aquellas que habían tenido hijos y amamantado presentaban una mayor cantidad de linfocitos T CD8⁺, células especializadas en reconocer y destruir células anómalas.

Estas células mostraban un rasgo clave: se comportaban como “células de memoria residentes”, permaneciendo en el tejido mamario durante décadas.
De hecho, se hallaron en mujeres que habían dado a luz hasta 50 años antes, lo que podría indicar que la lactancia deja una huella inmunológica duradera.

Para confirmar la relación, el equipo realizó experimentos con modelos animales. Las hembras que completaron un ciclo de embarazo y lactancia desarrollaron una acumulación significativa de estas células T protectoras. Y cuando se les expuso a un cáncer de mama experimental, los tumores crecieron más lentamente. Si las células inmunes eran eliminadas, la protección desaparecía por completo.

Además, el estudio también analizó datos clínicos de más de 1.000 mujeres con cáncer de mama triple negativo, uno de los subtipos más agresivos y con peor pronóstico. Y las evidencias demostraron que las pacientes que habían amamantado presentaban más linfocitos T CD8⁺ en sus tumores y una supervivencia significativamente mayor.

Los resultados permiten afirmar a los autores del estudio que la investigación muestra que la lactancia no solo cambia la composición del tejido mamario, sino también su inmunidad durante toda la vida.

El hallazgo sugiere que comprender cómo se activa esta respuesta podría inspirar nuevas terapias o vacunas inmunológicas para mujeres que no han tenido hijos o no pudieron amamantar. También podría ayudar a personalizar tratamientos existentes, ya que las pacientes con un alto número de células T tienden a responder mejor a las inmunoterapias actuales.

La lactancia materna podría proteger del cáncer de mamá durante muchos años, según el estudio. iStock.

No garantiza la inmunidad frente al cáncer

Antes de lanzar las campanas al vuelo o de generar malinterpretaciones, los investigores recalcan que la lactancia materna no garantiza inmunidad frente al cáncer, ni debe interpretarse como una obligación por el hecho de que pueda proteger de uno de los cáncer de mama más agresivos.

Lo que sí revela es que el cuerpo materno no olvida la experiencia de la lactancia: cada proceso biológico deja una huella, y en este caso, podría ser una vigilancia inmunológica que dura toda la vida.

En un momento en que la maternidad se vive de formas cada vez más diversas, este descubrimiento invita a mirar la lactancia con una nueva perspectiva: no solo como alimento, sino como un acto de salud con capacidad de proteger también el cuerpo de quien la ofrece.

Una madre vestida de verde, de perfil, dando de mamar a su bebé, que agarra la camiseta de su madre mientras mantiene los ojos abiertos y se alimenta
la lactancia materna tiene capacidad para proteger también a largo plazo el cuerpo de la madre. - iStock

Referencias

  • Sherene Loi et al. Parity and lactation induce T cell–mediated breast cancer protection. Nature, 2025.
    DOI: 10.1038/s41586-025-09713-5

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